La Tigresa que se imagina a futuro como periodista deportiva

Por Tomás Mileo

 

Pensar en la Tigresa es recordar sus icónicas noches dentro de un cuadrilátero. Su imagen es leyenda y su nombre quedará escrito en todas las páginas que le destinen líneas al boxeo. Quedó en la historia cuando se convirtió en la primera boxeadora profesional en toda la historia nacional, hito oficializado el 25 de marzo de 2001 cuando la Federación Argentina de Box le otorgó la correspondiente licencia. “Fue un premio al esfuerzo. Oficialmente, el boxeo femino empezaba su vida dentro del ámbito nacional”, afirmó. En esa charla con los estudiantes, Marcla Acuña contó que de pequeña practicaba danzas españolas, hasta que acompañó a su hermano mayor a un entrenamiento de full contact. En ese momento, descubrió que bailar no era lo suyo, que su pasión se desenvolvía en los gimnasios entre vendas y guantes. A los 14 años logró ser campeona sudamericana de este deporte y defendió el título durante dos años. Ante la consulta sobre cuándo empezó su trayectoría en el boxeo, la campeona subrayó: “Fue a los 19 años”. Cuando lo comentaba, la sociedad no entendía cómo quería ser boxeadora. “De entrada, sufrí discriminación y agresiones verbales. Era la única mujer y no tenía quién me defendiera. Los hombres que entrenaban no me daban ni una bolsa.La cultura argentina llevaba a eso: donde había varones, mandaban ellos y las mujeres teníamos que ir a lavar los platos. En base a la constancia, me gané ese lugar”.

 

 

 

Su gran predisposición ante las preguntas de los estudiantes permitió que la conversación se realizara entre sonrisas y comodidad. Los propios alumnos le comentaron sus experiencias personales con deportes similares al boxeo y la Tigresa los aconsejó: “Se necesita constancia en los entrenamientos y tener una conducta intachable para poder ser campeón mundial. No decaer. Vas a ganar y perder. A veces ocurren cosas inexplicables dentro del ring y son momentos que tenes que sobreponerte. Preparate tanto física como emocionalmente”, dijo. Esa respuesta introdujo a los participantes de la charla a conversar sobre la preparación psicológica que debe tener un deportista de élite. Sobre esto, la ex Concejal de Tres de Febrero dió su veredicto: “Yo me preparaba con la presión transformada en motivación”. Y en relación con eso, agregó: “Los deportistas de contacto no tenemos miedo. Hoy en día es distinto, lo psicológico y lo emocional se toman más en cuenta”.

Acuña se animó a comentar que su futuro está dentro del Periodismo Deportivo, lo que abrió el camino a las preguntas sobre su futuro profesional dentro de esta especialidad. “Para mí -destacó Acuña-, el boxeo es todo. Es incomparable la sensación de estar arriba del ring y que la gente grite por vos, es una adrenalina indescriptible. Por eso me retiré y volví varias veces, sentía un vacío enorme. Yo voy a decidir cuándo terminar mi vida profesional, pero como mucho, me quedan dos peleas más”.

 

*  Por Tomás Mileo, estudiante de 3er año de Periodismo Deportivo.