FM La Tribu y las claves para sostener un medio autogestionado

Por Juan Cruz González Carteau*

Estudiantes de tercer año de Periodismo Deportivo de ETER Escuela de Comunicación realizaron una visita institucional a FM La Tribu, donde conocieron de primera mano el funcionamiento de una radio autogestionada, su modelo de financiamiento y las lógicas de producción de contenidos. La actividad forma parte de las prácticas de formación que vinculan a los alumnos con experiencias reales del campo profesional.

“Diversificar la fuente de ingreso es primordial”, sostienen en FM La Tribu

Es difícil dimensionar la satisfacción que genera cumplir un sueño o concretar un proyecto. Tal vez sea por el sacrificio que implica alcanzarlo y, en el ámbito de la comunicación, no es diferente. En FM La Tribu, esa satisfacción se percibe en la sonrisa de quienes hablan al micrófono, en quienes suben el volumen de la consola y en quienes firman los papeles legales. Detrás de esas escenas hay esfuerzo sostenido para mantener una radio autogestionada.

En el marco de una cobertura institucional de ETER Escuela de Comunicación, los estudiantes de tercer año de Periodismo Deportivo visitaron el estudio de la emisora y charlaron con sus protagonistas para conocer de cerca su funcionamiento.

Diversificar la fuente de ingreso es primordial”, afirmó María Soledad Vázquez, operadora de la radio, en diálogo con los alumnos de ETER. Su explicación fue clara: “Si se cae una fuente, tenés otras que sostienen el proyecto hasta resolver eso que se perdió”.

La Tribu, ubicada en Lambaré 873, lleva 36 años haciendo radio. Cuenta con la experiencia y el manejo financiero necesarios para atravesar caídas de ingresos y tomarse el tiempo para recuperarse. Para sostener ese esquema, ofrecen distintas propuestas como talleres, espacios publicitarios, la posibilidad de sumarse a la programación, fiestas, colectas y el alquiler del bar en la entrada.

Cuando logran dejar atrás la preocupación económica, el foco se pone en los contenidos. “Este año hicimos el cambio más importante, la programación. Ahora hay una propuesta nueva todas las mañanas”, contó Vázquez con entusiasmo. Y agregó: “La idea era sumar audiencia y generar más vínculo con los oyentes, había que hacer borrón y cuenta nueva”.

Aun así, existe un criterio para definir qué programas forman parte de la radio. Vázquez señaló que hay diálogo constante entre los integrantes para decidir qué les interesa escuchar dentro de su propio medio.

Como toda radio autogestionada, las decisiones más importantes se toman en asamblea, donde participan entre veinticinco y treinta personas. Antes de llegar a esa instancia, el trabajo se organiza en cuatro áreas de coordinación:

  • Radio sonora (programación y artística)
  • Administración (gestión legal y financiera)
  • Comunicación interna y externa (redes, web y vínculo con la audiencia)
  • Talleres

Cada área acerca propuestas que luego se debaten colectivamente. “Muchas veces hay asambleas extraordinarias porque surge la necesidad de tratar temas importantes”, aclaró Vázquez, lo que evidencia la dinámica flexible del modelo de gestión.

 

Los proyectos autogestivos requieren tiempo para alcanzar un nivel de organización como el de La Tribu, pero no son imposibles y demandan compromiso y constancia. La visita permitió a los estudiantes conocer de primera mano cómo funciona este tipo de medios, en línea con la propuesta de ETER de vincular la formación académica con experiencias reales del campo profesional.

 

*Juan Cruz González Carteau (@juancarteau), estudiante de 3° año de Periodismo Deportivo.