De las calles de Beccar a las luces de Showtime: la resiliencia de Alberto Palmetta

Por Delfina Kahn

En una charla virtual organizada por ETER Escuela de Comunicación, el boxeador olímpico Alberto Palmetta repasó su historia de vida, desde sus inicios en Beccar hasta su presente en la élite internacional, y reflexionó sobre la importancia de la salud mental, la disciplina y la resiliencia en el deporte profesional.

Estudiantes de ETER dialogaron con Alberto Palmetta sobre boxeo y salud mental

En el mundo del boxeo se suele decir que el rival más difícil es el que está enfrente. Sin embargo, para Alberto Palmetta, el verdadero combate comenzó mucho antes del primer campanazo, en las calles de Beccar y en los laberintos de su propia mente. En una charla virtual con los estudiantes de primer año de Periodismo Deportivo de ETER Escuela de Comunicación, el boxeador que representa a la élite argentina contó cómo pasó de ser un nene fanático de Boca a convertirse en un estratega que entiende que, en este deporte, la inteligencia pesa más que los puños.

En el marco de la materia Protagonistas del Deporte, los estudiantes participaron de este encuentro como parte de una cobertura institucional de ETER, orientada a vincular la formación académica con experiencias reales. Durante la charla, Palmetta, quien representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Río 2016, repasó su historia desde su Beccar natal hasta las luces de Showtime en Estados Unidos, y resaltó que en la élite la inteligencia y la salud mental pesan tanto como lo físico.

Palmetta no olvida sus raíces. Aunque hoy recorre los rings más prestigiosos del mundo, su identidad se forjó en el club de barrio. “Soy de Beccar”, afirma con orgullo, al recordar el desalojo que sufrió su familia cuando tenía nueve años. Lejos del rencor, Alberto abraza esa vivencia como el motor de su resiliencia. Esa misma fuerza lo llevó, a los 14 años, a cambiar su sueño de ser futbolista por el rigor del gimnasio de boxeo.

Lo que separa a “Beto” del resto es su enfoque mental. Aunque al principio era escéptico, desde 2014 la psicología deportiva es un pilar en su carrera. “Todo se basa en hacerle entender al cerebro que se tiene que enfocar en el momento que está viviendo”, explica. Incluso sus años de estudio en teatro le otorgaron una herramienta inusual, la capacidad de levantar “paredes invisibles” ante el público para no perder el foco. Aun así, admite que ver una camiseta argentina en la tribuna es un combustible que lo potencia.

Palmetta rompe con el prejuicio del boxeador agresivo. Con una calma que impone respeto, separa el deporte de la brutalidad: “La mayoría de la gente violenta no practica este deporte”. Su filosofía de vida es clara y la aplica también en su intimidad, donde el respeto es innegociable. Esa exigencia la traslada a su bienestar emocional, al definirse como alguien “exigente con la felicidad”. Para él, el éxito es simple: levantarse todos los días y sentirse feliz por lo que uno está haciendo.

Al ser consultado por sus ídolos, Palmetta distingue dos mundos. En lo deportivo, siempre admiró a Sergio “Maravilla” Martínez; pero su verdadero referente no usaba guantes, era su padre. “Tuvo cáncer durante 20 años y se levantaba a trabajar todos los días para que podamos comer. Yo no me podía quejar viendo su esfuerzo”, recordó emocionado. Esa herencia fue la que lo impulsó a levantarse cuando perdió la titularidad en la Selección Nacional, obligándolo a entrenar el doble para clasificar en una categoría superior.

Representar al país en la élite no lo marea. Alberto es crítico, sabe que la preparación para Río 2016 pudo haber sido mejor y entiende que la soledad del deportista ante las críticas en redes sociales es una batalla más. “Las peleas más difíciles son cuando estás cansado, porque luchás contra vos mismo y contra el otro al mismo tiempo”, señala.

Hoy sigue eligiendo esa lucha, disfrutando del entrenamiento pero sufriendo el pesaje, siempre con un mensaje para las nuevas generaciones: “Primero escuchate a vos mismo y sé muy crítico”.

 

Beto no solo pelea por un título, pelea por mantener viva esa llama que nació en un club de barrio y que hoy lo posiciona como uno de los boxeadores argentinos más completos de la actualidad.

 

* Delfina Kahn (@delfikahn), estudiante de 3° año de Periodismo Deportivo